viernes, 25 de diciembre de 2009

Nuestro Legado






¿Cual sera el numero de ocasiones en que nos detenemos a pensar la naturaleza real de nuestra persona?. La necesidad de crecer y madurar se convierte en algo esencial como el respirar y al mismo tiempo pasamos por alto detalles que dejamos detras de nosotros. Muchas ocasiones, ha sido por el descontrol de ir hacia arriba y no saber que si debe, y que no debe seguir en nosotros. Me detengo a ver un niño de casi 3 años y como es la realidad de su persona y comportamiento, cuando nadie infuye en el. Y pareciera que es el momento mas simple de vivir sin complejos, sin dudas, sin temor, solo se ve un deseo por correr incesantemente hasta quedar desgarrado fisicamente sin importar lo que cueste, solo quiere ir, ver, tocar, experimentar.




Escasos 80 cm ambulantes de materia consumada en un pequeño individuo que solo conoce que el vivir se basa en ir, venir, asi tambien como en reir y llorar. El decide lanzarse sin pensar por que no conoce el efecto de lo que implica saltar.




Un cambio de actitud radical motivado por una influencia cambia su personalidad.



Sigue siendo en parte el, pero en parte es alguien mas.


Al final del dia ha sido modificado. Y el solo siente cansancio y pretende descansar....


El punto es.... ¿que tan vulnerables somos a los cambios provocados por quienes nos rodean?
somos concientes del bien o del mal influyente que llevara consigo mismo. Todo depende de quien piensa en lo que pase con el dentro de 20 años.


1 comentarios:

EL FURS dijo...

los niños son la neta, a que si mene?

si, hay que tener cuidado, no sabemos que pequeños detalles influiran en ellos..

buenas fotos del morrillo mene

saludos